Todo sobre el precio del chatarra y las tarifas de compra actuales

El precio de la chatarra varía según el tipo de metal, su pureza, el volumen aportado y el precio mundial de las materias primas. Comprender estas diferencias permite estimar el valor real de un lote antes de acudir a un chatarrero. Este artículo detalla las tarifas de compra practicadas en Francia para los principales metales ferrosos y no ferrosos, los factores que hacen variar los precios, y las trampas a evitar durante una transacción.

Tarifas de compra de metales no ferrosos: tabla comparativa por categoría

Los metales no ferrosos (cobre, aluminio, latón, zinc, plomo) representan la parte mejor valorada en el reciclaje de chatarra. Las diferencias de precio entre categorías de un mismo metal son a veces más marcadas que entre dos metales diferentes.

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Metal / categoría Precio indicativo por kg
Cobre desnudo nuevo (millberry) 9,50 €
Cobre mezclado (tuberías) 8,50 €
Latón limpio 5,00 €
Latón sucio 4,20 €
Bronce 5,20 €
Zinc 1,70 €
Plomo 1,20 €
Inox 0,90 €
Aluminio (carter / viejo) 1,00 €
Aluminio AGS pintado 1,80 €
Llanta de aluminio 1,80 €

Estas tarifas provienen de tablas publicadas por compradores en Île-de-France y en el sur de Francia. Fluctúan cada semana en función de los precios internacionales.

El cobre millberry sigue siendo el metal mejor pagado por kilo, muy por delante del aluminio o el zinc. Seguir el precio de la chatarra permite detectar tendencias antes de vender un lote.

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Primer plano de diferentes tipos de chatarra clasificada sobre una mesa en un centro de reciclaje de metales

Diferencia entre precio al por menor y precio profesional: por qué el volumen lo cambia todo

Un particular que aporta unos kilos de cobre no será comprado al mismo precio que un artesano que entrega una tonelada de cables. Algunos compradores ahora muestran dos tablas distintas: un precio por kilo para pequeñas aportaciones y un precio por tonelada para los profesionales.

Esta diferencia se explica por los costos de tratamiento. Pesar, clasificar y almacenar pequeñas cantidades requiere tanto tiempo como una carga completa, para un volumen de metal mucho menor. El chatarrero repercute este sobrecosto en el precio unitario.

  • Las transacciones por carga completa generalmente alcanzan precios más altos que las aportaciones parciales, debido a la reducción de los costos de manipulación.
  • Algunos puntos de compra aplican un mínimo de facturación (por ejemplo, 15 € en algunos recicladores), por debajo del cual no se realiza la transacción.
  • Varios compradores se niegan a comunicar sus precios por teléfono, exigiendo una visita al sitio para obtener un presupuesto.

Para un particular, agrupar sus metales y clasificarlos por categoría antes de desplazarse permite negociar un precio más cercano a la tabla profesional.

Chatarra ferrosa y acero: precios claramente más bajos que el cobre

La chatarra ferrosa (acero, fundición, hierro) constituye la mayor parte de los volúmenes recolectados en Francia, pero su valor por kilo sigue siendo muy inferior al de los metales no ferrosos. Mientras que el cobre desnudo supera los 9 €/kg, la chatarra de acero se negocia a un nivel mucho más modesto.

El precio mundial del mineral de hierro influye directamente en el precio de compra de la chatarra ferrosa. Este precio alcanzó un récord histórico en julio de 2021. Las variaciones son frecuentes: en un mes, el precio del mineral de hierro puede cambiar más de un punto porcentual.

Para los profesionales de la construcción o la demolición, la chatarra ferrosa representa un flujo regular pero con un bajo margen unitario. El interés económico se basa en el volumen, no en el precio por kilo.

Empleado de un centro de reciclaje consultando las tarifas de compra de chatarra en una balanza industrial

Pureza, clasificación y subcategorías: lo que hace variar el precio de un mismo metal

El “precio de la chatarra” no existe en singular. Cada metal se descompone en subcategorías técnicas cuyos precios varían fuertemente según la composición y la limpieza del lote.

Tomemos el cobre. Entre el cobre millberry (desnudo, nuevo, alta pureza) y el cobre mezclado que contiene soldaduras o impurezas, la diferencia alcanza aproximadamente 1 €/kg. Para el aluminio, el rango va de simple a doble según si se trata de aluminio viejo o de recortes nuevos.

De la misma manera, los cables eléctricos se clasifican por riqueza en cobre. Un cable RO2V (manga gruesa, conductor de cobre) se compra alrededor de 3 €/kg, mientras que un cable informático RJ45 baja a 2,40 €/kg. Un cable de aluminio cae a 0,60 €/kg.

  • El latón limpio vale 5 €/kg, en cambio el latón sucio (con pintura, residuos, tornillos) baja a 4,20 €/kg.
  • El aluminio AGS blanco, más puro, se compra más caro que el aluminio AGS de demolición.
  • El cuerpo de calefacción estañado (cobre con recubrimiento) pierde aproximadamente 1,50 €/kg en comparación con el cobre desnudo nuevo.

Una clasificación rigurosa antes de la venta puede hacer ganar varios euros por kilo en un lote de cobre o latón. Separar las aleaciones, quitar las mangas de los cables y limpiar las piezas oxidadas son los gestos más rentables.

Factores externos que influyen en el precio de compra de la chatarra

Las tarifas mostradas por un chatarrero no dependen únicamente del metal en sí. Varias variables externas modifican los precios de semana en semana.

Los precios de las materias primas en los mercados internacionales (London Metal Exchange para los no ferrosos, índices CFD para el mineral de hierro) fijan una referencia que los compradores locales ajustan según su margen y sus costos logísticos. El precio local puede diferir significativamente del precio mundial según la región, la competencia entre chatarreros y la demanda de las fundiciones.

La regulación también juega un papel. Las restricciones de trazabilidad y las obligaciones de declaración aumentan los costos de funcionamiento de los centros de reciclaje, lo que se refleja en el precio ofrecido al vendedor.

El precio de la chatarra sigue siendo un indicador compuesto, influenciado tanto por la calidad de la clasificación como por la coyuntura mundial de los metales. Comparar las tablas de varios compradores antes de vender, agrupar sus lotes y cuidar la clasificación son los tres factores concretos para obtener la mejor tarifa de compra.

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